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3/6/2026
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¿Qué implica para mí ser líder en la era digital?

Por: Mariana Pérez-Vargas

Directora General de Avantare Consultores y Certified CMMI Lead Appraiser

A lo largo de mi trayectoria liderando organizaciones y evaluando procesos de alta complejidad, he confirmado que un liderazgo alineado a los retos actuales requiere más que habilidades técnicas; exige un cambio profundo de mentalidad. En este entorno donde la tecnología redefine las reglas del juego cada día, he aprendido que mi rol como líder debe desplazarse de la supervisión hacia la facilitación estratégica.

Para navegar esta complejidad, baso mi visión del liderazgo consciente en cuatro pilares que practico día con día:

  • Potenciar el talento, en lugar de competir con él: He entendido que no necesito ser quien más sabe de técnica en la sala, sino quien mejor sabe integrar y potenciar las capacidades de mi equipo.
  • Enseñar y mentorear, no solo dirigir tareas: En procesos de alta especialización como los que gestionamos, estoy convencida de que la transferencia de mi criterio es mucho más valiosa que la simple asignación de actividades.
  • Dar visibilidad al éxito colectivo: Procuro siempre reconocer el mérito de mi equipo sin apropiarme de él. He visto cómo esto fortalece una cultura de confianza, un activo que considero escaso y preciado en entornos competitivos.
  • Guiar con propósito, más allá de las métricas: Los datos nos dicen qué sucede, pero mi labor es explicarle a mi equipo por qué lo que hacemos realmente importa.

Liderar con propósito y humanidad

Para mí, el liderazgo consciente consiste en reconocer a la persona más allá de su rol profesional. En nuestro sector —exigente y acelerado—, he visto cómo la mentoría y la guía oportuna marcan la diferencia en la retención del talento y, muy especialmente, en el impulso de las mujeres en tecnología, una causa que me es muy cercana.

En mi gestión, esto implica tres compromisos personales:

  1. Crear espacios seguros: Donde mi equipo sepa que aprender de los errores es una parte esencial de nuestra innovación.
  2. Promover un equilibrio real: Demostrar con el ejemplo que el éxito profesional sólo es sostenible cuando hay plenitud personal.
  3. Formar sucesores: Mi meta es acompañar el desarrollo de quienes, en el futuro, liderarán incluso mejor que yo.

Mi visión del futuro en las organizaciones

Hoy estoy convencida de que necesitamos líderes que formen líderes, no seguidores. Busco construir, junto con mi equipo en Avantare, culturas inclusivas y humanas donde la innovación conviva con la empatía.

Practicamos este modelo todos los días porque sé que el futuro del trabajo no se trata solo de tecnología, procesos o herramientas, sino —sobre todo— de las personas.

Al mirar atrás, recuerdo con gratitud a los líderes que marcaron mi camino. Y tú, ¿Qué huella estás dejando hoy en las personas que confían en tu guía?